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10 consejos para cuidar una piel con dermatitis atópica

7 marzo, 2019

La dermatitis atópica es un trastorno cutáneo crónico que afecta cada vez a más personas y, aunque suele aparecer en la primera infancia, puede manifestarse a cualquier edad. Sus síntomas más visibles son la piel muy seca e irritada, picazón, enrojecimiento e hinchazón, aunque en casos más severos puede producir descamaciones, eccemas en la piel, ampollas o lesiones más profundas como la excoriación (cuando decimos que la piel está en carne viva).

Si convives con esta afección de la dermis seguramente sabrás que no tiene cura, que no es contagiosa y que se van alternando episodios más leves o moderados con brotes en los que los eccemas se intensifican. En este artículo abordamos la problemática de la dermatitis atópica, cuáles son sus causas y síntomas, y qué cuidados específicos podemos seguir para tratarla eficazmente.

¿Qué es una piel con dermatitis atópica?

La dermatitis atópica es una patología dermatológica que afecta al 2%-5% de la población adulta y al 10%-20% de los niños y cuyo origen exacto es, a día de hoy, desconocido. Se considera que en este tipo de afección cutánea intervienen factores genéticos y disfunciones del sistema inmunitario, así como también otros elementos externos que actúan sobre la permeabilidad de la piel (como por ejemplo, los cambios de temperatura, factores ambientales, el estrés, etc.).

En función de la edad, la dermatitis atópica se clasifica en:

  • Dermatitis atópica en bebés. La piel atópica del bebé es una problemática frecuente en esta etapa, que tiende a curarse sobre los 2 años de edad en aproximadamente la mitad de los casos.
  • Dermatitis atópica en niños. Los niños con piel atópica suelen presentar signos de esta patología cuando son bebés.
  • Dermatitis atópica en adolescentes y adultos. Las lesiones en la piel se vuelven más crónicas y persistentes.

Síntomas de la dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria dermatológica que presenta las siguientes características:

  • El principal síntoma de la dermatitis atópica es el prurito o picor en la piel, como te explicamos en el artículo sobre ¿Por qué pica la piel?.
  • La dermis se presenta muy seca, descamada e hipersensible, pues se irrita con facilidad.
  • Ampollas que derivan en costras. Enrojecimiento o inflamación de la dermis de alrededor de las ampollas.
  • Escozor intenso, que hace que sintamos frecuentemente la necesidad de rascar (hecho que produce más irritación y enrojecimiento).
  • Eccemas en la piel y erupciones cutáneas, que reacciona como si presentara una reacción alérgica.
  • En los menores de 2 años, la piel atópica del bebé se presenta sobre todo en el rostro (mejillas), cuero cabelludo, tronco y en zonas de flexión como codos, rodillas o cuello. En niños, las lesiones afectan con más frecuencia a los pliegues de las articulaciones. Y en adultos, se localizan en mayor medida en codos y parte interna de las rodillas, aunque en casos más severos pueden propagarse a cuello, nuca, párpados, manos y pies.
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Factores que agravan la dermatitis atópica y favorecen el brote atópico

Como te hemos indicado al principio de este artículo, la dermatitis atópica es fluctuante, es decir, alterna periodos en los que la piel está mejor (con algún eritema o rojez aislado, la dermis algo reseca, picor moderado) con otros en los que aparecen los denominados brotes atópicos, en los que los síntomas de la dermatitis atópica se intensifican: sequedad extrema y picor intenso, lesiones y enrojecimiento (sobre todo provocados por el mismo picor), etc.

Aunque no existe causa aparente para que se produzcan los brotes atópicos, sí que existen factores que agravan la dermatitis atópica y propician su aparición, como la estacionalidad (generalmente en invierno hay mayor riesgo, a causa de las calefacciones y los cambios bruscos de temperatura), el uso de productos irritantes, el estrés y la ansiedad…

¡Toma nota de los consejos que te damos para controlar tu dermatitis atópica y cuidarla de la manera más eficaz!

¿Cómo cuidar la piel con dermatitis atópica?

1. Hidratación constante para mantener los picores a raya

La constancia y regularidad en la hidratación de tu piel atópica será fundamental para evitar el picor que produce la sequedad cutánea. La Asociación de Familiares y Pacientes de Dermatitis Atópica (ADEA) aconseja: “el hábito del cuidado de la piel con dermatitis atópica ha de ser constante y para toda la vida, ya que es más sensible a las agresiones externas, además de ser más seca. Si el manto ácido de la piel se recompone, disminuye la sequedad y con ella el picor, que es el principal síntoma de la dermatitis atópica”.

En este sentido, utilizar una crema hidratante o emoliente específica para pieles atópicas o productos aptos para pieles sensibles como el aceite Bio-Oil, que complementa la capa natural de grasa de la piel y ayuda a restaurar su función bloqueadora para retener la humedad, será clave para tratar tu dermis. En otro artículo en el que describimos los distintos tipos de piel, recopilamos los cuidados específicos para la piel seca.

Aunque te resulte complicado: evita rascarte ante los picores, lo único que harás es que tu piel esté cada vez más irritada y con más lesiones que agravarán el problema.

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2. Limpieza suave

Limpia tu piel con agua templada (recuerda que el agua muy caliente puede irritar más la dermis y favorece la deshidratación y sequedad), duchas cortas y utiliza siempre jabones neutros (no alcalinos) y sin perfumes. Existen en el mercado productos para limpiar la piel específicos para pieles atópicas, que no irritan la dermis y no agravan el problema.

Y cuando salgas de la ducha, sécate con suavidad. La brusquedad es enemiga de la dermatitis atópica, así que da toques ligeros sin mucha presión con la toalla para mimar tu piel.

3. Cuida tu alimentación y bebe mucha agua

Cuando detectes que se intensifica alguno de los síntomas de tu dermatitis atópica, piensa en qué has comido recientemente. A pesar de que esta patología no está relacionada con alergias en la piel, sí hay algunos alimentos que pueden favorecer un empeoramiento de ésta o incluso un brote atópico, como por ejemplo los frutos secos (nueces y cacahuetes), leche, cítricos, huevo, marisco…

Una dieta rica en ácidos grasos Omega-3 (salmón, aceites vegetales, semillas de lino) para evitar la sequedad cutánea, Vitamina A (zanahoria, sandía) para fomentar las defensas de la piel y Vitaminas E (aguacate, espinacas, brócoli, aceite de oliva) y C (fresa, kiwi, naranja), que actúan como antioxidantes para la piel, te ayudarán a controlar la dermatitis atópica.

Por otro lado, beber agua siempre es bueno tanto interna como externamente, pues hace que la dermis se conserve húmeda e hidratada y alivia esa desagradable sensación de tirantez causada por la sequedad, descamación y grietas.

4. Evita tejidos sintéticos y lava tu ropa de algodón sin suavizantes

Elige siempre prendas de algodón e intenta prescindir de lanas y fibras sintéticas, ya que tienden a provocar reacciones alérgicas en la piel y propician lesiones e irritaciones. Es fundamental que los tejidos permitan una buena transpiración de la dermis.

Además, cuando laves la ropa procura aclararla muy bien para que no queden restos de detergentes ni otros productos químicos que puedan irritar tu piel. No es nada recomendable utilizar suavizantes ni jabones con perfumes intensos.

5. Humidifica el ambiente en casa

Los climas y ambientes secos agravan la dermatitis y las pieles atópicas. La piel se resiente resecándose e irritándose con más facilidad. Por este motivo es importante mantener un buen nivel de humedad en tu hogar (mediante el uso de humificadores, si fuera necesario), y moderar el uso de la calefacción en invierno y el aire acondicionado en verano.

Los cambios bruscos de temperatura tampoco son beneficiosos, como te contamos en otro artículo.

6. Ventila los espacios y aléjate de las fuentes de alérgenos

Asegúrate de que haya buena ventilación en las estancias de tu hogar (con unos pocos minutos al día es suficiente), sobre todo, en aquellas donde duermes o pasas más horas. Así evitarás que se acumulen alérgenos que puedan agravar tu dermatitis atópica, como puede ser el polen, ácaros, polvo u otras partículas. Como hemos visto, esta patología de la dermis no es una alergia, pero se ha detectado una predisposición individual a padecer enfermedades de origen alérgico entre las personas que la sufren (asma, conjuntivitis, rinitis, etc.).

7. El estrés no ayuda

La ansiedad y los momentos de nerviosismo o vergüenza predisponen la aparición de brotes atópicos, pues existe un factor emocional estrechamente ligado al aspecto de nuestra piel. Parar, tomarte tus tiempos de descanso y desconexión, respirar en profundidad y con consciencia, contar hasta 10 en situaciones que te desborden, poner en práctica técnicas de relajación o practicar yoga o meditación pueden ser buenos aliados para liberar tensiones y mantener tu piel sana.

8. Confía en la experiencia de Bio-Oil

Sin duda el aceite Bio-Oil puede ser un gran aliado a la hora de cuidar tu piel con dermatitis atópica. Puedes usarlo para mantener tu piel bien hidratada en todo momento con la tranquilidad de que es libre de parabenos, no comedogénico y apto para todo tipo de pieles, incluso las más sensibles.

Además, su composición a base de aceites esenciales (camomila, lavanda, romero y caléndula), que le confieren propiedades antinflamatorias, antisépticas, calmantes y balsámicas, y vitaminas A y E te ayudará a pasar los brotes de dermatitis y a calmar esos molestos picores a la vez que nutres tu piel. El innovador componente aceite de PurCellin, que hace que sea un aceite ligero y no graso, garantiza que todos los beneficios de estas vitaminas y extractos vegetales sean absorbidos rápidamente por la piel.

Eso sí, después de aplicar Bio-Oil, ponte siempre factor de protección solar (libre de químicos y con filtros minerales), pues el aceite es fotosensible y absorbe los rayos solares.

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9. Hábitos de vida saludables

No fumar ni consumir bebidas alcohólicas es básico para tener una piel sana (el tabaco y el alcohol son irritantes de la piel), como también lo es descansar las horas de sueño necesarias para fomentar la regeneración de las células cutáneas. Mientras dormimos se regula el colágeno, el componente que proporciona firmeza y densidad a la dermis y que hace que tengas una piel de aspecto joven y saludable.

Si practicas deporte, cuidado con el sudor, pues en la dermatitis atópica la sudoración excesiva produce más picor y comezón. Así que evita el deporte intenso, sobre todo en épocas en las que la dermatitis esté en fase más aguda, u opta por ejercicios más moderados.

10. Acude al especialista

Desde Bio-Oil siempre te aconsejamos que acudas periódicamente a un/a dermatólogo/a para que te realice las exploraciones cutáneas pertinentes y controle tu dermatitis atópica. Aunque es una enfermedad crónica que no tiene cura definitiva, el especialista podrá recomendarte los tratamientos adecuados a tu edad, tipo de piel y grado de afectación.

En brotes agudos de dermatitis atópica en los que sea necesaria medicación, podrá prescribirte corticoides, antibióticos o antihistamínicos si lo considera oportuno.

Aunque es un trastorno que no se puede prevenir, pues se produce por predisposición genética, estos diez consejos para cuidar una piel con dermatitis atópica te pueden ayudar a reducir la frecuencia e intensidad de los posibles brotes atópicos que puedas tener y a conocer mejor tu piel y todos aquellos factores que no le van bien. ¿A qué esperas para ponerlos en práctica?

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