Elige el mejor fotoprotector para tu piel

21 junio, 2021

Es por todos sabido que debemos proteger nuestra piel del sol, ya que la radiación solar la daña, pudiendo provocar quemaduras, manchas y mutaciones en el ADN celular que favorecen los signos de envejecimiento como arrugas y flacidez, e incluso cáncer, el temido melanoma. Sin embargo, necesitamos de los rayos del sol para que nuestro cuerpo sintetice la Vitamina D, imprescindible para la retención y absorción del calcio y prevenir la osteoporosis, algo que, por suerte, los protectores solares no impiden que suceda. Debemos proteger la piel expuesta no solo en verano, sino durante todo el año como primera forma de defensa ante sus inconvenientes, y extremarla en verano ya que no sólo nos exponemos más y durante más tiempo, sino que la incidencia de los rayos UV también es mayor en esta época.

Las opciones de protectores solares son muchas, lo cual facilita que encontremos el producto que más nos conviene, pero entender cómo funcionan es importante para usar aquel que se ciña a las necesidades particulares de nuestra piel y hábitos.

TIPOS DE FILTROS

Químico u Orgánico

Este tipo de filtros trabajan creando una simbiosis con la piel para absorber la radiación solar e impedir que la dañen al penetrar en ella. Existen filtros específicos de este tipo para los rayos UVA y los UVB, y la mayoría de productos que los usan llevan una mezcla de ambos para conseguir lo que se denomina una “protección de amplio espectro”. Tienen una cosmeticidad muy elegante, con texturas ligeras fáciles de extender, de rápida absorción y acabado invisible. Son ideales para todo tipo de pieles, y favoritos de los hombres y las pieles secas.

Mineral o Inorgánico

Óxido de Zinc y Dióxido de Titanio. Estos son los dos minerales que podemos encontrar, solos o combinados en los productos denominados de tal modo. Mientras que los filtros químicos u orgánicos trabajan absorbiendo las radiaciones, estos también lo hacen, pero en menor medida, y principalmente hacen frente a los rayos solares reflejándolos antes de que lleguen a dañar la piel, depositándose en su superficie a modo de pantalla. Son particularmente ideales para las pieles sensibles, pediátricas o sensibilizadas, y las grasas, ya que su carácter mineral absorbe las secreciones sebáceas, pero sus texturas pueden resultar algo más pesadas y dejar acabado blanquecino. Cuestión que avanza a pasos agigantados y que alumbra nuevos productos con acabados muy cosméticos y ligeros cada día.

Mixto

Se denomina así a aquellas fórmulas que incluyen tanto filtros químicos como minerales, pero no suponen necesariamente una alternativa mejor, ya que la efectividad de un producto de protección solar dependerá de su fórmula global final y no de cuantos incluye. Al igual, que todos los tipos de filtro y productos finales, están avalados por estudios científicos y por las autoridades pertinentes en cada país para asegurarnos su protección y seguridad.

Biológico

Los llamados filtros biológicos en realidad no son tal, sino que son activos o una combinación de estos (té verde, extracto de granada, fresa, beta-carotenos…), que ofrecen una protección antioxidante a nivel celular, y que, aunque ideales como complemento en cualquier solar, no ofrecen por si mismos una protección real frente a la incidencia de la radiación solar en la piel.

Waterproof

Tampoco la cualidad de ser resistente al agua es un tipo de filtro, sino la capacidad que tiene una fórmula para permanecer estable durante y/o tras los baños durante cierto tiempo, siendo esta imprescindible para aquellas personas que van a disfrutar del mar o la piscina.

ÍNDICES DE PROTECCIÓN

Una de las mayores dudas que surgen en torno a la protección solar es cuál es el índice que debemos elegir. Duda lógica que, por suerte, hoy día contestamos mayoritariamente decantándonos por los más altos. Independientemente de nuestro foto tipo, y ya sea para su uso diario o para tomar el sol en verano, siempre deberíamos movernos entre los índices 30 y 50+.

El número que indica el índice de protección solar de un producto, hace referencia únicamente al tiempo de exposición para el que nos garantiza su efecto protector. De este modo, por ejemplo, si una persona desprotegida comenzaría a mostrar signos de quemadura en la piel, eritema solar, en 10 minutos, un Spf30 o Spf50 multiplicaría esos 10 minutos por 30 o 50 respectivamente.

Sin embargo, nuestro fototipo (I, II, III, VI o V), aquel que denomina nuestro tono de piel  y cantidad de melanina, es el que determinará nuestra fortaleza bajo el astro rey, y lógicamente a menor cantidad de la misma, más protección precisaremos, y más necesitaremos reaplicar el protector.

Más allá del tiempo de exposición, la diferencia real entre la capacidad protectora de un índice 30 y uno de 50 es mínima, siendo de un 97% el porcentaje de radiación solar que consigue evitarle a nuestra piel el de 30 y de un 98% el 50.

ZONAS DE ALTA PROTECCIÓN

Orejas, nuca, parte trasera de las piernas, espalda e incluso las plantas de los pies. Zonas que a menudo descuidamos al aplicarnos la protección solar y que resultan agredidas igualmente. Pensemos que toda piel es susceptible de ser cuidada y protegida.

También las manchas, cicatrices, estrías, lunares, verrugas y heridas o zonas irritadas precisan de una protección extra. Además de la protección solar, siempre sería conveniente llevar con nosotros un práctico stick solar para reaplicar con frecuencia sobre estas zonas especialmente vulnerables a la acción negativa de los UV.

Y no solo distinguiremos entre las zonas corporales más sensibles, sino también entre las geográficas. La incidencia de los rayos UV aumenta cuanto más nos acercamos al ecuador, por lo que los viajes a países tropicales o personas que vivan en estas latitudes deben protegerse más y con mayor frecuencia. Pero también cuanto más subimos en altura, ya que la agresividad de las radiaciones se incrementa con cada metro que ascendemos, de ahí que la piel de los esquiadores y alpinistas suela mostrar un gran daño solar.

ANTES Y DESPUÉS DE LA EXPOSICIÓN SOLAR, BIO-OIL…

La piel es un órgano muy sensible al entorno y a las agresiones, por lo que protegerla del sol es esencial, pero nunca deberemos olvidar su hidratación y nutrición a pesar de utilizar el mejor solar. Bio-Oil, en cualquiera de sus versiones, ofrece un aporte perfecto de nutrientes esenciales para su mantenimiento, garantizando una hidratación óptima y una protección de los tejidos perfecta sobre la que la protección solar actuará aún mejor. También tras la exposición, Bio-Oil no solo se posiciona como un after sun de excepción, calmando, reparando y suavizando la piel, sino que trabajará activamente en la prevención de posibles manchas o marcas que el sol pueda provocar.

Las personas que deseen optar por un cuidado global, reparador, calmante y nutritivo, que además mejore el aspecto de manchas, cicatrices y estrías, pueden elegir Bio-Oil Aceite para el cuidado de la piel, o su versión 100% natural con Bio-Oil Aceite para el cuidado de la piel Natural, ya que ambos regalan una gran nutrición con sus texturas oleosas, pero no grasas, cargadas de vitaminas A y E y diversos extractos botánicos de acción antinflamatoria, relajante, cicatrizante y descongestiva como la caléndula, la camomila o la lavanda. Por su parte, si la sequedad se posiciona como nuestra mayor preocupación, Bio-Oil Gel para piel seca será la solución al aportar una exclusiva combinación de ingredientes precisos (glicerina, niacinamida, urea, bisabolol, vitamina A y E…), que en conjunto reponen la hidratación perdida eliminando la sensación de tirantez y discomfort propia de la deshidratación, que puede verse agravada en verano.

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