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10 errores graves que cometemos durante la limpieza facial

3 mayo, 2019

En todo ritual de belleza existe un paso básico y esencial: la limpieza facial. Tener un cutis sano y bien cuidado depende, en parte, de cómo lo mantengas limpio y libre de impurezas. Por este motivo hemos querido recopilar los 10 errores que cometemos durante la higiene facial para que puedas lucir un una piel luminosa y radiante sin dañarla, así como qué puedes hacer para corregirlos. ¿Te sumas al cuidado facial respetuoso con tu dermis? ¡Toma nota!

1. No seguir una rutina de mañana y de noche en la limpieza facial

Aunque pueda parecer una obviedad, hay quien no sigue unos hábitos de limpieza de cutis constantes y regulares. O quien lo hace pero sólo una vez al día (mañana o noche). O quien es de la opinión que por no maquillarse no debe limpiar su rostro. ¡Nada más lejos de la realidad!

Como te contamos en la “Guía para cuidar la piel del rostro”, es importante limpiar la piel de la cara tanto por la mañana como por la noche, nos maquillemos o no. Cuando nos levantamos, debemos deshacernos de las toxinas que hemos eliminado mientras dormimos y se han quedado en la dermis; y por la noche, es importante realizar una buena higiene facial para limpiar las impurezas acumuladas a lo largo del día (sudor, polución, partículas, maquillaje…).

2. Utilizar un limpiador facial no adecuado a tu tipo de piel

Otro error frecuente es no elegir los productos limpiadores en función de la tipología de nuestro cutis. Conocer qué tipo de piel tienes es fundamental, pues no requerirá los mismos cuidados una piel normal, mixta, seca o grasa. Si aún no lo tienes del todo claro, te recomendamos que leas “¿Sabes qué tipo de piel tienes?”, con las características, problemáticas más frecuentes y necesidades de cada tipología.

3. Limpiar la cara con productos demasiado agresivos

Ligado al punto anterior, otro error grave es usar limpiadores con componentes irritantes o que pueden llegar a generar problemáticas a largo plazo. En este sentido, te recomendamos que consultes siempre con tu dermatólogo/a y con tu farmacia de confianza acerca de la composición de cada crema, leche, mousse o gel limpiador facial que utilices, para comprobar la compatibilidad con tu tipo de piel.

Existen en el mercado productos de higiene facial sin jabones ni ingredientes irritantes, que permiten una limpieza de cutis respetuosa con la dermis y sin dejar residuos que puedan alterar el pH de la piel.

4. Acostarse con el rostro maquillado o pensar que “por un día no pasa nada”

Lo sabemos: a veces llegas muy cansada y te da pereza desmaquillarte. Pero hacerlo y hacerlo bien es muy importante si quieres que tu cutis se mantenga sano y sin problemas. Piensa que es durante la noche, mientras dormimos, cuando se produce el proceso de regeneración de la piel. Por ello si durante estos momentos nuestro cutis contiene agentes externos que obstruyen los poros como sucede con el maquillaje, el restablecimiento de la células cutáneas no se hace correctamente y pueden aparecer afecciones como granitos o infecciones, puntos negros, resequedad,… y la piel amanece apagada, de aspecto cansado y sin luminosidad.

Desmaquillarse antes de acostarse es fundamental, así que ten a mano un buen aceite desmaquillante que, además de eliminar con suavidad los restos de maquillaje, restablecerá la humedad e hidratación de tu dermis. En este sentido, el aceite multiusos Bio-Oil®, gran aliado en la prevención y tratamiento para las estrías, manchas, cicatrices y piel deshidratada, puede ayudarte en este paso de tu ritual de belleza. Muchas usuarias afirman que Bio-Oil es una buena opción como aceite desmaquillante pues a la vez que retiran la suciedad, humectan y cuidan la piel del rostro.

5. Abusar de las exfoliaciones de la piel

Como hemos comentado en varias ocasiones, de vez en cuando es necesaria una limpieza facial profunda exfoliando la piel del rostro, ya sea con una limpieza facial casera, con productos cosméticos específicos o en centros especializados (con técnicas como el peeling). Es importante eliminar periódicamente las células muertas y otras impurezas que acumulamos en el interior y borde de los poros (y que no se quitan fácilmente a no ser que usemos un limpiador de poros o específico para puntos negros, por ejemplo), así como acelerar la regeneración de la piel, oxigenarla y activar la circulación.

Pero si bien la exfoliación cumple con estas necesidades cutáneas, no hay que pasarse, ya que un exceso de exfoliación puede eliminar la barrera protectora y natural de la piel, causando irritaciones, sequedad o efecto rebote en el cutis del rostro.

La frecuencia en la exfoliación de la piel la determinarán factores como el tipo de piel, si padeces afecciones como acné, dermatitis atópica, eccemas, rosácea, psoriasis, queratosis… Tu dermatólogo/a te lo indicará, así como el tratamiento más adecuado para ti.

6. Aplicar el limpiador directamente, sin humedecer antes la piel

Antes de empezar a aplicar ningún limpiador facial debes iniciar los pasos en tu limpieza de cutis humedeciendo ligeramente la piel. Basta con aplicarse un poco de agua con las manos (limpias, detalle importante) para que la piel esté húmeda y los productos puedan fluir mejor sobre el cutis y resultar más efectivos al arrastrar mejor la suciedad a eliminar.

Como veremos más adelante, el agua que utilices para limpiar la piel del cutis debe ser tibia, ni muy fría ni muy caliente.

7. No aclarar los limpiadores faciales con abundante agua, que debe ser tibia

Cuando aplicamos un limpiador facial, sea en el formato y textura que sea (gel limpiador facial, leche limpiadora, etc.) es fundamental que después lo retiremos con abundante agua. El hecho de no enjuagar correctamente hace que los productos vayan acumulándose en los poros, obstruyéndolos y causando problemáticas derivadas (sequedad, irritaciones o infecciones, entre otros).

Por otro lado, también es importante poner atención en la temperatura del agua que empleemos en la rutina de higiene facial. ¿Por qué? Si nos lavamos la cara con agua muy fría, los poros pueden cerrarse antes de estar completamente limpios. Por el contrario, si el agua es muy caliente puede dilatar los poros en exceso y causar irritaciones y enrojecimiento cutáneo.

8. Limpiar el cutis con brusquedad o sin respetar las necesidades de cada zona

Es importante sanear la dermis con suavidad y secarla después con ligeros toques de toalla, sin arrastrar para no causar irritaciones o enrojecimientos innecesarios.

Además, cada zona requiere sus cuidados. La piel del contorno de los ojos es más sensible que el resto, así que cuando la limpiemos lo haremos con movimientos lentos, circulares y sin apretar. ¡Y no te olvides del cuello y el escote, también se ensucian!

9. Utilizar herramientas de limpieza facial de forma incorrecta

A menudo centramos nuestra atención en los productos que utilizamos y buscamos el mejor limpiador facial para nuestro rostro. Pero también es importante que nos fijemos en los instrumentos para aplicarlos o maximizar su eficacia: toallitas, discos de algodón,… No hay que abusar de ellos, pues no permiten limpiar la piel con profundidad y no son aptos para todo tipo de pieles (sobre todo las más sensibles). Busca este tipo de complementos lo más respetuosos posible con tu dermis.

Por otro lado, y para una limpieza facial profunda, puedes combinar el producto con un cepillo limpiador. Con uno o dos minutos es suficiente, haciendo movimientos ligeros para que el limpiador penetre mejor en los poros, los limpie y se active la circulación sanguínea. Si no usas el cepillo facial correctamente (más tiempo de lo necesario, con demasiada presión, etc.) tu piel puede padecer irritaciones.

10. Terminar la rutina de belleza en la limpieza facial… ¡ahí no acaba todo!

Después de una buena higiene facial es fundamental continuar cuidando la piel con los siguientes pasos que, tras lavar y aplicar un tónico facial que termine de limpiar y minimizar los poros, son: hidratar o tratar y proteger del sol con un buen factor de protección solar (mejor si el filtro protector es mineral y no químico, pues es más respetuoso con la piel). Por último, y siempre que lo desees, puedes darte un toque de color con el maquillaje.

Ahora que te hemos desvelado 10 errores que podrías estar cometiendo durante la limpieza facial tienes las herramientas para una limpieza de tu rostro efectiva y sin peligro de dañar inconscientemente tu piel. ¿Cuál estabas haciendo sin saber que era perjudicial?

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