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¿Sabes qué tipo de piel tienes?

11 junio, 2018

Para presumir de un cutis sano es imprescindible conocer exactamente qué tipo de piel tienes, porque cada clase demanda unos cuidados u otros. Te lo ponemos muy fácil con la guía “Tipos de piel” de Bio-Oil®, donde especificamos las características propias de cada dermis, así como los problemas más frecuentes asociados y los cuidados particulares que requiere cada tipología.

Tipos de piel

Los dermatólogos afirman que las pieles sanas pueden presentar hasta cuatro tendencias distintas: normal, mixta, seca y grasa. Esta clasificación excluye otros tipos de piel, como las denominadas pieles atópicas o incluso las que presentan algún tipo de patología.

¿Por qué existen diferentes tipos de piel?

Fundamentalmente como consecuencia de los factores genéticos. Aunque, cada vez más, estudios de epigenética aplicada concluyen que lo que comemos, cómo vivimos, los niveles de estrés y la climatología también determinan la apariencia y calidad de nuestra salud cutánea.

Piel normal

Las pieles consideradas como normales son aquellas que poseen un buen equilibrio, ya que no contienen ni demasiada grasa, ni son excesivamente secas. Sin embargo, una persona que tenga la piel normal también puede padecer problemas de sequedad o, por el contrario, de abundancia de grasa en periodos puntuales de su vida. El término científico que hace referencia a las pieles equilibradas es el de “eudérmica”.

Características de la piel normal

  • Aspecto fresco, uniforme y de color rosado.
  • Textura suave y lisa.
  • Ausencia de impurezas.
  • Buena circulación sanguínea.
  • Presenta poros finos y, en ocasiones, puntos negros de forma localizada.
  • Buena adaptación a las diferencias de temperatura y humedad, así como a las agresiones diarias relacionadas con la polución.
  • No es propensa a la sensibilidad. Aunque en algunos casos puede ser susceptible a variaciones originadas por la influencia hormonal y el estrés.

Problemas asociados a la piel normal

No presenta ningún problema en particular. Las células que configuran las pieles normales suelen producir la cantidad necesaria de elementos que garantizan una buena hidratación y protección frente a las bacterias y otros agentes externos. De todas formas, a medida que pasa el tiempo, las pieles normales se resienten ante:

  • Las bajas temperaturas.
  • Ambientes muy secos.
  • La exposición prolongada a los rayos solares.

Cuidados para piel normal

Como todos los tipos de piel, es sensible al paso del tiempo. Para mantener sus cualidades el mayor tiempo posible, te recomendamos:

  • Cuidados regulares de higiene, tanto de día como de noche, con productos que respeten el PH de la piel.
  • Proteger la piel del sol con cremas fotoprotectoras de más de 50 FPS.
  • Acudir regularmente al dermatólogo/a.

Piel mixta

Es una combinación de dos tipos de piel: normal/seca y grasa. Si tienes la zona T de tu rostro grasa (frente, mentón y nariz) y las mejillas secas, tu piel seguramente sea mixta. Las pieles mixtas representan la mayoría de las pieles adultas, aunque las zonas secas se van extendiendo con el paso de los años.

Características de la piel mixta

  • Suele presentar un aspecto brillante, especialmente en la zona de la frente, el mentón y la nariz.
  • Tiende a desarrollar impurezas en la zona T (poros agrandados y negros).
  • Mejillas más secas. Acostumbran a ser rugosas, tensas y a veces estriadas.

piel mixta

Problemas asociados a la piel mixta

Las pieles mixtas necesitan especial atención, puesto que son propensas a la acumulación de exceso de sebo en la zona T, fomentando la aparición de los temidos puntos negros. A su vez, si éstos se infectan se convertirán en granitos.

Fuera de la zona de la frente, el mentón y la nariz, la piel suele carecer de agua y, en ocasiones, de lípidos. Es decir, la producción de sebo es insuficiente y la piel está deshidratada.

En resumen, el principal problema de las pieles mixtas reside en tratar la sequedad de unas zonas y, al mismo tiempo, controlar el exceso de sebo de las zonas grasas.

Cuidados para piel mixta

  • Cuidados regulares de higiene, tanto de día como de noche, con productos que respeten el PH y sean aptos para este tipo de piel. Utiliza agua tibia, en vez de agua muy caliente o muy fría.
  • Recomendamos exfoliar una vez por semana la frente, el mentón y la nariz, así como aplicar una mascarilla astringente y purificante.
  • Para las zonas más frágiles utiliza una crema hidratante más rica en nutrientes, que trabajará para restaurar la superficie de la epidermis y evitar posibles irritaciones.
  • Proteger la piel del sol con cremas fotoprotectoras de más de 50 FPS.
  • Acudir regularmente al dermatólogo/a.

Piel seca

¿Sientes la piel tensa, se descama o tiene grietas? La piel seca muestra una mayor pérdida de agua transdérmica o la incapacidad de retenerla, ya sea por genética, envejecimiento u otras agresiones del entorno.

Si tienes la piel muy seca, normalmente es debido a:

  • Una agresión externa intensa. Puede ser causada por el uso de algún producto químico o por las condiciones climatológicas, tales como la sequedad o el frío extremos.
  • Una patología dermatológica, como la dermatitis atópica. En estos casos, es esencial que visites a tu especialista de confianza.

Características de la piel seca

  • Aspecto agrietado, incluso con pequeñas escamas.
  • Piel envejecida prematuramente.
  • Su textura es áspera y se caracteriza por su ausencia de flexibilidad.
  • Sensación de tirantez y posibles picores.
  • Suele presentar zonas propensas a las irritaciones y al enrojecimiento.

Problemas asociados a la piel seca

Los lípidos, encargados de mantener una piel hidratada y protegida, no son suficientes en la superficie de las pieles secas, puesto que han perdido la capacidad de retener agua. Es por este motivo que las pieles secas son más sensibles y vulnerables a la intrusión de las bacterias, los efectos de la contaminación, entre otros agentes.

Además, si tu piel no está suficientemente nutrida seguramente serás propensa a tener picores e irritaciones. Ocasionalmente también puedes padecer pequeñas inflamaciones, enrojecimiento u otras lesiones cutáneas.

Cuidados para piel seca

  • Usa cremas o aceites especializados en el aporte de nutrientes, que favorezcan una mayor hidratación de la piel, con factor de protección solar.
  • Evita el agua con cal o cloro y las lociones con alcohol.
  • Deberás reforzar la salud cutánea del contorno de ojos y de los labios con productos especializados, ya que son las zonas más castigadas de este tipo de pieles.
  • Pon especial atención en el maquillaje que utilizas, porque debería tener activos minerales, que no resequen la piel.
  • Evitar la exposición al sol y a otros factores climatológicos, tales como el frío, el viento, entre otros.
  • Sigue una dieta saludable y bebe mucha agua, así como una rutina de descanso de 7-8 horas.
  • Acudir regularmente al dermatólogo/a.

Piel grasa

Se trata de un tipo de piel con producción acrecentada de sebo (seborrea). Esta hiperproducción puede estar causada por factores genéticos, fluctuaciones hormonales, estrés, medicación o productos que puedan causarte algún tipo de irritación. El resultado es la aparición de granitos y espinillas.

Características de la piel grasa

  • Poros de gran tamaño.
  • Piel brillante.
  • Es propensa a comedones y a formas diversas de acné.
  • Los vasos sanguíneos pueden no ser visibles.
  • Suele tener menos arrugas.

Problemas asociados a la piel grasa

El inconveniente principal de este tipo de piel es la elevada tendencia a las impurezas, sobre todo en la zona T:

  • Espinillas abiertas o puntos negros, se encuentran en la capa más superficial de la piel.
  • Espinillas cerradas o microquistes, aparecen en relieve ligeramente rojizos.
  • Granos blancos o rojos y otras inflamaciones causadas por la proliferación de bacterias que se alimentan de sebo. En casos moderados y graves pueden aparecer pápulas y pústulas.

Cuidados para piel grasa

  • La higiene facial diaria es vital para minimizar los poros y la aparición de pequeños granitos o lesiones cutáneas.
  • Usar productos como la arcilla o el aceite de árbol de té porque contienen ingredientes bactericidas y cicatrizantes, que ayudan a regular la producción de sebo.
  • Optar por cremas ligeras y matificantes, que reducirán significativamente el aspecto brillante de tu rostro.
  • Evitar tocarte los granos y las espinillas.
  • Acudir regularmente al dermatólogo/a.

 

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