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Los mejores tips para cuidar tu piel en invierno

29 noviembre, 2018

Se acerca el invierno y con él llegan los bucólicos paisajes nevados y las tardes de sofá y manta delante de la chimenea con un té bien calentito. Sí, pero con la estación más fría del año también llegan algunas problemáticas de la piel asociadas al frío y a los cambios bruscos de temperatura que debemos tener en cuenta: labios secos y agrietados, sequedad en las manos, pequeñas heridas en la nariz… ¿Te suenan? En este artículo abordamos los cuidados de la piel en invierno, con los mejores consejos para tener una piel espectacular y luchar contra su mayor enemiga: la deshidratación.

Consejos y trucos para mantener la piel sana e hidratada en invierno

Hidratación diaria y frecuente

Hidrata a diario y varias veces al día tu piel, sobre todo en las partes del cuerpo que quedan más expuestas. Las zonas de la piel más sensibles al frío invernal son: las mejillas, los labios, el cuello, el escote y las manos.

Un producto hidratante como el aceite multiusos Bio-Oil® te ayudará a mantener la dermis húmeda y a evitar la sequedad que tanto molesta y que causa otras lesiones cutáneas como grietas, heridas o pequeños cortes. Se trata de un aceite ligero que se absorbe muy rápido y no deja sensación oleosa, se puede usar perfectamente en rostro y cuerpo y es apto para todo tipo de pieles. Aplicándolo en tu rutina de belleza tanto de mañana como de noche, se convertirá en un momento placentero que permitirá restaurar la barrera natural de tu piel.

Si no tienes claro cómo seguir una buena rutina de belleza facial, que debes tener en cuenta también en invierno para paliar los efectos adversos del frío y los agentes externos que perjudican tu piel en esta estación, no te pierdas esta guía para cuidar la piel del rostro.

Agua templadita, por favor

Un error en esta época es utilizar agua muy caliente para ducharnos o lavarnos las manos o la cara. Las altas temperaturas del agua favorecen la deshidratación de la piel, dejándola seca, sin luminosidad ni lubricación. Además, el agua muy caliente puede irritar nuestra dermis. Por eso es importante que uses agua templada en tu higiene corporal, usando jabones neutros no agresivos ¡y no te olvides de secarla siempre con ligeros toques de toalla!

resequedad en la piel

Evita los cambios bruscos de temperatura

En esta estación del año es muy frecuente pasar de ambientes fríos y húmedos en el exterior a otros calientes y secos en los interiores con algún sistema de calefacción. Estos cambios repentinos hacen que nuestra piel esté más sensible de lo habitual y su función de barrera se vea alterada, por lo que pierde su capacidad de protegernos. Además, la calefacción agrava problemas cutáneos que implican la aparición de rojeces, como la rosácea. Así que procura minimizar esas variaciones bruscas de temperatura y baja unos grados la calefacción para no resecar tu piel y padecer de tirantez o enrojecimientos… ¡el medio ambiente también te lo agradecerá!

Humidifica los espacios cerrados

En invierno pasamos más horas en interiores, ya sea en casa o en el trabajo. Generalmente, en estos espacios el ambiente está seco a causa de la calefacción y de la poca ventilación, lo que provoca que nuestra piel se resienta resecándose y volviéndose más vulnerable a afecciones. Una buena solución para mantener un grado de humedad adecuado en ambientes secos pueden ser los humidificadores.

Protege tu piel del sol… ¡también en invierno!

No olvides proteger tu rostro, cuello y manos con un buen protector solar (si es con factor mineral en lugar de químico, mucho mejor). Aunque pueda parecer que el sol de invierno no puede dañar nuestra piel, nada más lejos de la realidad: cuidado con las quemaduras, las manchas y otros efectos del sol en tu piel. Ten especial cuidado y usa un índice de protección solar más elevado si vas a practicar deportes en la nieve como el esquí o el snow, por el conocido efecto espejo, ya que las quemaduras por los rayos solares en la nieve pueden ser especialmente graves si no te proteges bien la piel y los ojos. Aunque pueda sonarte raro, los labios también pueden quemarse, así que cúbrelos bien con un producto específico para labios cortados por el frío que además contenga factor de protección solar.

¿Resfriados? Extra de cuidados en labios y nariz

Los catarros conllevan estornudos, exceso de mucosidad y secreción nasal, entre otras afecciones. Esto hace que la parte de los labios y la nariz sufran más de la cuenta y se vuelvan especialmente sensibles a irritaciones, sequedad, grietas y pequeñas heridas que podemos provocarnos involuntariamente cuando nos sonamos con más frecuencia de lo habitual. Por eso es necesario que refuerces la zona con cremas y aceites hidratantes de textura rica que permitan la regeneración de la piel y eviten más lesiones.

labios resecos

¡Manos arriba! Trátalas bien

Manos resecas, agrietadas, con pequeños cortes o heridas… ¿Quién no lo ha padecido alguna vez? Las manos sufren especialmente el frío del invierno ya que las solemos llevar destapadas y las lavamos con más frecuencia que el resto del cuerpo. Cuando lo hagas, hazlo con agua templada y jabones suaves ¡y sécalas muy bien siempre! Unos buenos guantes para el exterior (los hay de muchos tejidos e incluso algunos que te permiten usar el móvil con los dedos mientras las proteges) las mantendrán calientes y a salvo de agentes que puedan dañarlas. Llevar en el bolso una buena crema hidratante con agentes regeneradores te permitirá cuidarlas con frecuencia allí donde estés.

Viste con tejidos anchos y de fibras naturales

La ropa fabricada con tejidos sintéticos y/o muy ajustada al cuerpo no benefician a nuestra piel y si los combinamos con el frío y otras inclemencias propias del invierno (humedad, lluvia, nieve, viento…) podemos padecer irritaciones cutáneas. Cuidar tu piel también significa que ésta se sienta cómoda y pueda transpirar adecuadamente.

Bebe mucha agua

Ingerir agua con frecuencia es vital tanto para el organismo como para nuestra piel, que en invierno sufre especialmente la pérdida de agua y la deshidratación: el frío y otras agresiones externas hacen que nuestra dermis atrape peor el agua y ésta se evapore con más facilidad. Beber agua mantendrá la piel húmeda e hidratada y ayudará a dejar de lado esa desagradable sensación de tirantez causada por la sequedad, descamación y grietas.

Sigue unos hábitos de vida saludables

Como siempre insistimos, los cuidados de la piel (sea en invierno o en cualquier otra estación del año) deben ir acompañados de una buena alimentación (rica en antioxidantes y vitaminas A, B, C y E), descansar y dormir las horas necesarias, practicar algún tipo de ejercicio, no fumar ni beber alcohol (reducen la vascularización de la epidermis y propician la deshidratación y otras afecciones cutáneas como las rojeces) y dejar de lado el estrés y la vida con prisas. Es la mejor manera de lucir una piel lisa, luminosa, relajada y de aspecto 100% saludable.

Ahora que te hemos dado nuestros tips para cuidar tu piel ante las bajas temperaturas y los ambientes resecos y poder prevenir la deshidratación, los labios agrietados y las manos resecas… ¡ya estás lista para que llegue el frío invierno!

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